
Por Juana Rubio
Hoy, este 11 de septiembre, quiero recordar esa mañana en que me la pasé entre planchando y pegando el oído al radio. Estaba en marcha el derrocamiento de Salvador Allende.
Con esta acción, sabemos que Latinoamérica perdía el primer ensayo de gobierno socialista surgido de las urnas, lo que a los propios dominicanos del mismo pensar, les parecía poco menos que imposible.
Cada vez es menor el menor el número de páginas, espacios, vídeos y comentarios dedicados al golpe de Chile, en especial después del acontecimiento de las Torres Gemelas.
Y bien que le conviene a los Estados Unidos que nadie se recuerde de su gran crimen contra la democracia, después que con el dinero de las transnacionales pagaron esa felonía contra la paz de los chilenos.
A través de Radio Magallanes, los chilenos y el mundo pudieron escuchar la despedida de este hombre sencillo, que de acuerdo a Ana María recibía los amigos en franela.
Con voz pausada, sin estrépitos y con la convicción de que sería su última vez, le dijo adiós a su pueblo serenamente.
Por eso les dejo un trozo de las últimas palabras de Allende al pueblo chileno:
“Colocado en este trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo..
.. y les digo que tengo la certeza de que la semilla que sembramos a la conciencia digna no podrá ser segada..
Tienen la fuerza, pero no se detienen los procesos sociales ni con la fuerza ni con el crimen.
La historia es nuestra y la hacen los pueblos…daré una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición..!
Hoy, este 11 de septiembre, quiero recordar esa mañana en que me la pasé entre planchando y pegando el oído al radio. Estaba en marcha el derrocamiento de Salvador Allende.
Con esta acción, sabemos que Latinoamérica perdía el primer ensayo de gobierno socialista surgido de las urnas, lo que a los propios dominicanos del mismo pensar, les parecía poco menos que imposible.
Cada vez es menor el menor el número de páginas, espacios, vídeos y comentarios dedicados al golpe de Chile, en especial después del acontecimiento de las Torres Gemelas.
Y bien que le conviene a los Estados Unidos que nadie se recuerde de su gran crimen contra la democracia, después que con el dinero de las transnacionales pagaron esa felonía contra la paz de los chilenos.
A través de Radio Magallanes, los chilenos y el mundo pudieron escuchar la despedida de este hombre sencillo, que de acuerdo a Ana María recibía los amigos en franela.
Con voz pausada, sin estrépitos y con la convicción de que sería su última vez, le dijo adiós a su pueblo serenamente.
Por eso les dejo un trozo de las últimas palabras de Allende al pueblo chileno:
“Colocado en este trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo..
.. y les digo que tengo la certeza de que la semilla que sembramos a la conciencia digna no podrá ser segada..
Tienen la fuerza, pero no se detienen los procesos sociales ni con la fuerza ni con el crimen.
La historia es nuestra y la hacen los pueblos…daré una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición..!
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